Mapas vivos de comunidades Mapuche.

El Proyecto Fvta Mawiza es una iniciativa de la Confederación Mapuche de Neuquén dentro de la cual participan comunidades mapuche de las zonales Lafkenche, Williche y Pewenche, el Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas (ODPI), la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (F.A.R.N.).

Junto a ellas, Diseñadores Sin Fronteras co-diseñó mapas culturales y territoriales que reflejan la cosmovisión Mapuche, sus recorridos cotidianos, sus memorias y su relación profunda con el territorio.

El proyecto, financiado por el Fondo Mundial del Ambiente, propone no solo representar geográficamente un espacio, sino narrar una historia viva: la del vínculo entre pueblos y territorio, entre espiritualidad y biodiversidad, entre memoria y presente.

 ¿Por qué mapas?

Para el Pueblo Mapuche, el territorio no se reduce a coordenadas. Cada espacio tiene un sentido: es un lugar de cuidado, de vínculo con el itxofillmongen (la biodiversidad), de transmisión cultural, de espiritualidad. Los mapas que construimos de forma participativa reflejan esta mirada.

A diferencia de los mapas tradicionales, estos incluyen sitios sagrados, relatos, trayectorias afectivas, elementos naturales y culturales, y puntos que muchas veces solo existen en la memoria o el lenguaje.

Un proceso colectivo

El diseño de los mapas se hizo en base a un proceso extendido de trabajo comunitario. Se combinaron encuentros virtuales y presenciales con referentes y familias, a lo largo de varios meses.

Entre todos:

  • Reunimos información territorial, histórica y cultural.
  • Recuperamos saberes locales, toponimias y relatos de origen.
  • Diseñamos categorías y simbología propia, junto a referentes culturales.
  • Capacitamos a miembros de las comunidades en herramientas digitales.

Creamos mapas gráficos, digitales y colaborativos.

Una mirada desde el vuelo del cóndor

El punto de vista del mapa no es cenital, como suelen ser los mapas modernos. Lo llamamos «Vuelo de Mañke», en referencia al cóndor andino: una perspectiva elevada y panorámica, desde donde es posible ver montañas, lagos, cuencas y bosques con volumen y profundidad.

Desde ese vuelo, siempre aparece el Pillañ Lanín, el volcán que guía y ordena el territorio mapuche. Es más que un punto geográfico: es una presencia espiritual que articula comunidades, zonas y tiempos.

Mapas vivos, mapas en mapuzugun

Cada comunidad definió los contenidos, enfoques y usos de su mapa: algunos son educativos, otros históricos o centrados en la conservación de especies y saberes.
Durante el proceso, surgió también una valiosa iniciativa: la revitalización del mapuzugun, la lengua mapuche. Para nombrar lugares o conceptos nuevos, se propusieron neologismos, como Rüpantüpeyem para referirse a un camping.

Además, se recuperaron nombres tradicionales para sitios, montañas, plantas, animales y prácticas culturales.

Cosmovisión y símbolos

La iconografía usada en los mapas fue construida colectivamente, inspirada en los tejidos tradicionales (witxal), adaptando símbolos ancestrales y creando nuevos para representar elementos actuales del territorio.

La simbología incluye no solo flora y fauna, sino también elementos espirituales, trayectorias de afectos, centros comunitarios, espacios de recolección de lawen (plantas medicinales), sitios ceremoniales y de memoria.

Género, edad y recorridos cotidianos

Se trabajó con perspectiva de género y diversidad etaria: los mapas también representan cómo se mueve, habita y vive el territorio según distintas edades y roles. Por ejemplo:

  • Las mujeres mapuche trazaron recorridos entre el hogar, el agua, la leña, el lawen y la escuela.
  • Las personas mayores compartieron relatos, piam (cuentos de origen) y consejos.
  • Las juventudes aportaron una mirada actual sobre el uso del espacio.

Estas conversaciones fortalecieron el intercambio generacional y pusieron en valor los saberes de cada comunidad.

¿Cómo lo
hicimos?

  • Se utilizaron herramientas de mapeo como Google Earth, permitiendo que las comunidades accedan, editen y actualicen sus propios mapas.
  • Se diseñaron archivos editables (.ai) para que puedan ser replicados y enriquecidos en el tiempo.
  • Se entregaron gigantografías de los mapas gráficos para su uso comunitario.
  • Se construyeron versiones digitales geolocalizadas con categorías validadas por cada comunidad.

Todo este trabajo fue acompañado por un Convenio de Confidencialidad para resguardar la información y asegurar el derecho al consentimiento libre, previo e informado.

Resultados hasta ahora

  • Se trabajó con 10 comunidades mapuche.
  • Se elaboraron 12 mapas completos validados por las comunidades.
  • Se entregaron materiales gráficos, instructivos y herramientas digitales.
  • Se construyó y distribuyó un manual de iconografía validado culturalmente.
  • Se consolidó una metodología de mapeo participativo aplicable a otras comunidades.

 

Un equipo para caminar con otros

El equipo que acompañó este proceso está conformado por integrantes de Diseñadores Sin Fronteras, la antropóloga Lorena Cañuqueo, y colaboradores comunitarios en cada territorio.
Se conformó un grupo interdisciplinario con diseñadores gráficos, de producto, de información, técnicos en mapeo y especialistas en territorio y cultura mapuche.

Juntos trabajaron semana a semana, en un proceso de escucha, aprendizaje mutuo y creación compartida.

Hacia una planificación propia del territorio

Los mapas son solo una herramienta. Lo más importante es el proceso de autonomía que promueven: las comunidades acceden, controlan y deciden sobre su territorio con más herramientas, más saberes y más fuerza colectiva.

La mirada mapuche sobre el territorio es una gran oportunidad para repensar la conservación, el cuidado de la biodiversidad, la planificación territorial y la soberanía cultural desde una perspectiva indígena.

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