Entre 2019 y 2020, desde Diseñadores Sin Fronteras acompañamos el Programa de Fortalecimiento de la Ruta de Comercialización Rural de la Zona Andina de Río Negro, una iniciativa impulsada por la Fundación Con.Pro.Bar. y financiada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación – Secretaría de Economía Social.
Trabajamos con comunidades artesanales de Villa Llanquín, Bariloche, Nahuel Huapi, Río Villegas, El Foyel y El Bolsón, actuando como asistentes de diseño, capacitadores y curadores.
Diagnóstico participativo
Recorrimos cada feria artesanal para comprender, junto a sus integrantes, sus desafíos en materia de comercialización. A partir de ese diálogo, creamos un plan de acción que incorpora diseño estratégico, desde el producto hasta su presentación visual.
Capacitación en maderas nativas
Ofrecimos talleres de diseño experimental con maderas locales, combinando la revalorización de esos recursos con criterios de sostenibilidad, innovación artesanal y diseño consciente.
Curaduría de ferias
Intervenimos tres ferias (Feria Franca Nahuel Huapi, Feria Río Villegas y Feria Artesanal Marí‑Marí) como verdaderas ocasiones curatoriales: diseñamos nuevas identidades gráficas, redestribuimos puestos, definimos contenidos y estrategias de difusión junto a artesanas y feriantes.
El rol del curador —o la curaduría— surca tradicionalmente museos, galerías y exposiciones culturales. Hoy ese despliegue se expande a espacios comunitarios donde seleccionar, organizar, dar sentido y comunicar son tareas fundamentales. La palabra curaduría proviene del latín cura: cuidar, velar. Es quien investiga, selecciona, ordena y construye discursos desde los contextos y valores en juego.
En las ferias artesanales, esta práctica representa una innovación: curar no significa decidir qué vender, sino cómo cada puesto, objeto, gráfica y recorrido comunican identidad, valores y trayectorias comunitarias. No es simplemente estética: es una estrategia que visibiliza saberes, potencia conexiones entre las obras y el público, y resignifica el rol de cada feria como espacio cultural vivo.
La curaduría, aplicada en este contexto, implica actuar como mediadoras culturales: configurar un relato visual y espacial coherente, que amplifica voces locales y articula propuestas comerciales con sentido territorial y cultural.
Personas impactadas directamente: más de 100 artesanas y artesanos.
Este enfoque curatorial en ferias artesanales es todavía emergente, pero tiene el potencial de transformar no solo cómo se muestra el producto, sino cómo se construye colectivamente una narrativa territorial, cultural y económica.
Participan: Martín Sabattini y Manu Rapoport